El cáncer anal podría progresar más rápido en personas con VIH

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Una nueva terapia basada en cuatro tratamientos se muestra segura y eficaz

Francesc Martínez – 14/06/2012

Dos presentaciones realizadas en el marco del Encuentro de la Sociedad de Oncología Clínica de EE UU (ASCO, en sus siglas en inglés), celebrado recientemente en Chicago, han descrito, de forma respectiva, aspectos relativos a la progresión del cáncer anal en personas con VIH y al uso de una combinación de cuatro terapias para su tratamiento.

Los cánceres causados por virus oncogénicos, tales como el cáncer de cuello de útero o el cáncer anal –cuyo responsable es el virus del papiloma humano (VPH)–, tienen una especial importancia en la población con VIH, ya que el VPH se elimina con mayor dificultad en las personas infectadas que en las seronegativas, hecho que facilita la progresión de la infección, incrementando las probabilidades de experimentar dichos cánceres.

En la primera de las presentaciones, un equipo de investigadores estadounidenses llevó a cabo un estudio retrospectivo de 35 personas con VIH y cáncer anal invasivo, cuyos resultados fueron comparados con los de 52 personas sin VIH con el mismo tipo de cáncer. Los participantes de ambos grupos recibieron el mismo tratamiento: radioterapia, mitomicina-C y 5-fluorouracilo.

Las personas con VIH tenían una edad media inferior a la de las personas no infectadas (44 y 52 años, respectivamente).

En el grupo con VIH había una mayor proporción de hombres (89 y 52%, de forma respectiva) y de personas de etnia negra (82 y 48%, de forma respectiva).

Las proporciones de personas con cánceres en estadios avanzados (IIIA o IIIB) fueron similares en ambos grupos (45% y 46% en personas con y sin VIH, respectivamente). No obstante, mientras que el 15% de las personas sin VIH tenían cáncer en estadio IV, ninguna de las seropositivas había alcanzado dicho estadio al entrar en el estudio.

En promedio, el tiempo hasta experimentar recurrencia local del cáncer fue 20 meses inferior en el grupo con VIH.

La mediana del tiempo de supervivencia fue de 34 meses en el brazo con VIH y de 39 en el de pacientes sin VIH, diferencia que no alcanzó valores significativos. Las diferencias se mantuvieron estables al ajustar en función de los niveles de CD4. Sin embargo, mientras que ningún participante con VIH sobrevivió más de 90 meses, el 22% de aquellos no infectados sobrevivió 120.

La similitud en la mediana del tiempo de supervivencia, aun cuando la progresión local tenía lugar 20 meses antes en el grupo con VIH, se explicaría por la mayor presencia de personas con cáncer en estadio IV en el grupo de seronegativos. Este hecho implicaría una mayor agresividad del cáncer anal en personas con VIH.

En la segunda presentación, un equipo de investigadores de Nueva York (EE UU) analizó los resultados de los ensayos clínicos de fase II con una terapia cuádruple para el carcinoma anal de células escamosas –el más común–. Dicha combinación consistía en radioterapia, el anticuerpo monoclonal cetuximab y los agentes quimioterápicos 5-fluorouracilo y cisplatino.

En uno de los dos estudios (AMC045) participaron personas con VIH, mientras que en el otro (ECOG 3205) únicamente fueron incluidas personas seronegativas.

De los 45 participantes con VIH, el 24% tenía cáncer anal en estadio I, el 42% en estadio II y el 34% en estadio III. De las 28 personas sin VIH, las tasas correspondientes fueron, respectivamente, del 11%, 50% y el 39% para los tres estadios.

El 82% de los participantes con VIH y el 79% de aquellos sin VIH completaron el protocolo de tratamiento. Los acontecimientos adversos de tipo inmunitario de grados 1 o 2 fueron poco frecuentes (4% y 8% de los participantes con y sin VIH, de forma respectiva).

El 7% de las personas con VIH y el 14% de las no infectadas por el virus tuvieron que ser sometidas a colostomía.

Las tasas de supervivencia libre de progresión a los dos años fueron del 80% en el grupo con VIH y del 92% en el grupo sin VIH.

Las tasas de supervivencia global a dos años fueron del 89% en el brazo con VIH y del 93% en el de personas no infectadas por el virus.

Los investigadores concluyeron que, a la luz de los datos de eficacia y seguridad observados en el estudio, la terapia cuádruple es eficaz para el tratamiento de carcinomas anales de células escamosas, tanto en personas con VIH como en aquellas no infectadas.

Fuente: HIVandHepatitis.
Referencias: Rubinstein PG, Sreenivasappa SB, Gupta S, et al. Concurrent chemoradiotherapy with 5-fluorouracil and mitomycin-C for invasive anal carcinoma in HIV-positive patients receiving highly active anti-retroviral therapy versus non-HIV patients. American Society of Clinical Oncology Annual Meeting (ASCO 2012). Chicago, June 1-5, 2012. Journal of Clinical Oncology 30 (supplement). Abstract e14590.

Garg M, Lee JY, Kachnic LA, et al. Phase II trials of cetuximab (CX) plus cisplatin (CDDP), 5-fluorouracil (5-FU) and radiation (RT) in immunocompetent (ECOG 3205) and HIV-positive (AMC045) patients with squamous cell carcinoma of the anal canal (SCAC): Safety and preliminary efficacy results. American Society of Clinical Oncology Annual Meeting (ASCO 2012). Chicago, June 1-5, 2012. Journal of Clinical Oncology 30 (supplement). Abstract 4030.

Algunas creencias erróneas de los pacientes con VIH podrían afectar a la adhesión al tratamiento antirretroviral

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La mitad de los participantes de un estudio se saltan de forma intencionada la toma de la medicación cuando consumen alcohol.

Juanse Hernández – 13/06/2012

De acuerdo con un estudio cuyos resultados se han dado a conocer en la VII Conferencia Internacional sobre Adhesión a la Prevención y Tratamiento del VIH, celebrada a principios de junio en Miami (EE UU), la mitad de las personas con VIH que beben alcohol y toman tratamiento antirretroviral se saltan o interrumpen de forma intencionada su medicación cuando consumen alcohol bajo la creencia errónea de que combinar los fármacos antirretrovirales y las bebidas alcohólicas podría producir una combinación tóxica.

Se trata de un estudio prospectivo que evaluó las creencias de los pacientes acerca de mezclar alcohol y fármacos antirretrovirales. Según Seth Kalichman, investigador principal del estudio, no es una buena decisión que un paciente interrumpa la toma de su medicación antirretroviral, sin embargo, un buen número de personas con VIH eligen saltarse la toma del tratamiento cuando consumen alcohol.

“Muchas personas, no sólo las que tienen VIH sino también otros pacientes con enfermedades crónicas distintas, creen que si mezclan sus medicamentos con alcohol el resultado puede ser un veneno tóxico que podría ser nocivo”, ha señalado Kalichman a Medscape Medical News, subrayando que: “No existen indicios de que mezclar alcohol [con fármacos antirretrovirales] incremente el daño que produce éste por sí mismo”. Un escenario muy distinto, de acuerdo com Kalichman, sería cuando una persona con VIH tiene, además, una enfermedad del hígado, como por ejemplo una hepatitis viral, lo que sería motivo suficiente para no tomar alcohol con el fin de evitar un mayor daño al hígado y la progresión de la hepatopatía.

El estudio inscribió un total de 178 personas con VIH que consumían alcohol de forma habitual y estaban recibiendo tratamiento antirretroviral. Los investigadores realizaron un seguimiento de la cohorte de pacientes durante un período de 12 meses con el fin de observar cuántos de ellos tenían esta falsa creencia y si los que la tenían eran menos adherentes al tratamiento que aquellos que no tenían dicha creencia.

Los participantes disponían de un diario electrónico en su teléfono móvil y se les mandaba mensajes de texto recordándoles que anotaran en sus diarios si habían consumido alcohol, qué habían tomado y en qué cantidad.

La adhesión al tratamiento se evaluó por medio de recuentos mensuales de pastillas que se realizaron sin previo aviso (a los pacientes se les contactaba y se les pedía que contaran sus pastillas), de los informes de los propios pacientes, y de la carga viral del VIH.

El estudio halló que 90 pacientes (51%) se saltaron o interrumpieron la toma de su medicación antirretroviral cuando bebieron alcohol. La razón más frecuente para no tomar los fármacos cuando se bebía alcohol fue la creencia de que si lo hacían resultaría peligroso para su salud.

Los pacientes que consideraban de forma errónea que la combinación de alcohol y antirretrovirales podría ser explosiva tuvieron tres veces más probabilidades de ser pacientes no adherentes al tratamiento que los participantes que no tenían esta creencia equivocada, siendo la diferencia significativa (p <0,01).

Asimismo, el estudio reveló que aquellos pacientes con dicha falsa percepción sobre el alcohol y los antirretrovirales también mostraron menos probabilidades de tener su infección por VIH controlada, y más probabilidades de tener su recuento de células CD4 por debajo de 200 células/mm3.

Según los autores, dicha creencia acerca de una posible interacción tóxica entre el alcohol y los antirretrovirales fue un factor pronóstico de no adhesión al tratamiento que se relacionó incluso más que el consumo de alcohol por sí mismo.

El Dr. Kalichman apunta que las creencias erróneas podrían ser fácilmente corregidas. “Los médicos pueden explicar a sus pacientes que si una persona con VIH que está tomando tratamiento antirretroviral bebe alcohol en abundancia existe el riesgo de que pueda olvidar tomar la medicación dado que el alcohol interfiere con la adhesión, y así corregir la falsa creencia de que es mejor saltarse la dosis de tratamiento cuando se toman bebidas alcohólicas. Cuando este hecho se produce, el efecto nocivo de saltarse el tratamiento es mucho peor que el daño de beber mientras se toman medicamentos contra el VIH”.

Con todo, resulta importante que los médicos se tomen el tiempo necesario para asegurarse de que las personas con VIH entienden aspectos importantes que tienen que ver con el tratamiento antirretroviral y su eficacia, dado que en ocasiones los pacientes no saben cómo abordar en la consulta temas que les preocupan por miedo a ser juzgados por sus especialistas debido a su hábitos o costumbres, como por ejemplo, el consumo de alcohol y drogas.

Fuente: Medscape / Elaboración propia.
Referencia: Kalichman S, Amaral C, Grebler T, et al. Intentional Non-Adherence to Antiretroviral Medications among Alcohol Drinkers: Prospective Study of Interactive Toxicity Beliefs. 7th International Conference on HIV Treatment and Prevention Adherence. Abstract 80461

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Acuerdan regular banco de medicamentos que opera en Clínica Especializada Condesa

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México DF, junio 12 de 2012.

Mario Alberto Reyes.

  • Protestan activistas con mantas, pancartas y silbatos.
  • Necesario que responsables del banco cuenten con licencia sanitaria, señala coordinadora.
Integrantes de la Red Mexicana de Personas Viviendo con VIH y autoridades de la Clínica Especializada Condesa (CEC), acordaron un plazo de dos meses para que el banco de medicamentos operado por esa organización civil, cumpla con la normatividad y regulación requeridas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Con pancartas, silbatos y diversas consignas, los inconformes, acompañados por miembros de Condomóvil AC y del Centro de Atención Profesional a Personas con Sida, se manifestaron en las instalaciones de la CEC para denunciar “las presiones” ejercidas por la funcionaria para entregar el espacio al grupo de autoapoyo Actitud Positiva, cuya tarea principal radica en la entrega de condones, pues la labor del banco “no tiene razón de ser al no existir desabasto de medicamentos”.
Gerardo Cabrera, presidente de la organización civil, apuntó que si bien el objetivo fundamental del banco de medicamentos no es sustituir la responsabilidad del Estado mexicano para garantizar el acceso universal a los fármacos antirretrovirales (ARV), “es una realidad que muchos aún son demandados por los usuarios de la clínica cada vez que se registra desabasto en las instituciones de Salud”.
De acuerdo con el activista, el banco de medicamentos en la CEC operaba desde el año 2000 a iniciativa del primer director Jorge Saavedra, como parte de la respuesta de la sociedad civil a la epidemia en esta ciudad. Agregó que en lo que va de este año, 700 personas se han beneficiado con los servicios del banco, 54 por ciento de ellos resolvieron de esta manera la falta de zidovudina, kaletra, ritonavir y atazanavir, los cuatro ARV que, aseguró, han escaseado más en los últimos meses.
Agregó que el banco operado por la Red hasta hace una semana ofrecía servicios no sólo a los usuarios de la CEC, sino también a derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social, Secretaría de la Defensa Nacional y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Luego de gritar consignas como “¡Andrea, el desabasto es muy feo!”, “¿De qué murió Forcada? Por falta de truvada”, y “¡Lucho por mi vida, quiero calidad!”, los manifestantes aceptaron entrar al auditorio “Arturo Díaz Betancourt” para dialogar con Andrea González.
Ahí, la funcionaria subrayó que la falta de regulación y normatividad provoca que el banco de medicamentos opere sin lineamientos de manejo, almacenamiento, prescripción y resguardo de los ARV, y mencionó la existencia de plantas que pueden generar humedad y fauna nociva para los fármacos.
Señaló que a pesar de los riesgos que implica para la salud de las personas, la Red entregaba medicamentos caducados con el argumento de que es posible ingerirlos aún seis meses después de vencida la fecha de caducidad.
La coordinadora del Programa de VIH/sida del DF, aseguró que en los últimos meses ha recibido quejas y reportes de usuarios motivados por la entrega de medicamentos caducos, “sin que exista instancia competente que pueda regular y garantizar el manejo de medicamentos por parte de la Red”.
González únicamente aceptó el desabasto de medicamentos hormonales destinados a la población transgénero atendida en la clínica, el cual se solucionó mediante las quejas interpuestas por las usuarias ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Calificó como “extraño” que los inconformes se manifestaran en el nosocomio y no en las reuniones que han sostenido con los servidores públicos, que en el ámbito federal, son responsables de dar respuesta a la epidemia.
En un ambiente que por momentos se mostró sumamente tenso, González reclamó la “subutilización” del espacio ocupado por el banco de medicamentos pues señaló que los encargados de su funcionamiento lo abren unas cuantas horas al día, hecho que ha impedido consolidar dos proyectos, uno relacionado con la apertura de una biblioteca donada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y otro con la puesta en marcha de estrategias de adherencia para quienes viven con el virus.
El activista descartó ambas ideas al señalar que el espacio ocupado por el banco de medicamentos es insuficiente ya que apenas mide un metro de ancho por dos y medio de largo, por lo que compartirlo, tal como lo propuso Andrea González, no era viable.
La coordinadora del Programa de VIH del DF subrayó la necesidad de que el banco esté regulado y normado por la Cofepris, cuya misión principal es controlar y vigilar a los establecimientos de salud, pues de lo contrario el esfuerzo de la Red se convierte en un riesgo para los usuarios, y recordó que desde hace más de un año ha pedido a los activistas una propuesta de trabajo alternativa que beneficie e involucre a los pacientes de la CEC, sin recibir respuesta alguna.
“Si hay permiso de la Cofepris, el banco puede funcionar”, externó en varias ocasiones la funcionaria.
Finalmente, Cabrera Reséndiz aceptó iniciar el proceso de registro ante la Cofepris por lo que en los próximos dos meses deberá concluir el trámite para reabrir el banco de medicamentos en la CEC, cuyo espacio permanecerá cerrado hasta entonces.

Modificación del prospecto de raltegravir para reflejar los resultados de su uso a más largo plazo

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Por sus características, el fármaco también podría ser útil en la profilaxis postexposición para prevenir la infección por VIH

Miguel Vázquez – 12/06/2012

Recientemente, la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés) autorizó una modificación del prospecto para raltegravir (Isentress®), en la que se añadieron datos a más largo plazo que evidencian que el fármaco sigue siendo eficaz durante más de tres años. El pasado mes de noviembre, el mismo organismo había autorizado otra modificación del prospecto de este medicamento al haberse detectado y caracterizado de forma más precisa sus posibles efectos secundarios.

En una noticia relacionada, una investigación con raltegravir concluyó que el empleo del fármaco parece constituir una buena opción como profilaxis postexposición (PPE) para prevenir la infección por VIH.

En estudios clínicos anteriores, raltegravir (el único fármaco aprobado en la actualidad de la familia de los inhibidores de la integrasa del VIH) demostró ser seguro y bien tolerado. En entornos clínicos ‘reales’, ha supuesto una opción “de rescate” muy necesaria para pacientes con gran experiencia en tratamiento cuyo virus presentaba altos niveles de resistencia, así como una terapia con pocos efectos secundarios para personas sin experiencia en tratamientos.

Hace poco tiempo, el fabricante del fármaco (Merck) anunció que la FDA aprobó una actualización del prospecto para incluir datos de 156 semanas procedentes del ensayo de fase III STARTMRK, en donde se comparó la administración de 400mg de raltegravir dos veces al día frente a al ampliamente utilizado no análogo de nucleósido (ITINN) de una única toma diaria efavirenz (Sustiva®), en ambos casos en combinación con tenofovir y emtricitabina (los dos fármacos presentes en el comprimido de dosis única Truvada®) en 563 personas adultas con VIH sin experiencia en tratamientos.

A la semana 48 (el criterio de medición primario del estudio), se comprobó que raltegravir tuvo una eficacia similar a la de efavirenz a la hora de conseguir una carga viral indetectable (86% y 82% de los participantes, de forma respectiva).

El análisis a la semana 156 evidenció que la supresión virológica se mantuvo de forma prolongada: el 76% de las personas que recibían raltegravir y el 68% de las que tomaban efavirenz mantenían una carga viral indetectable. Los voluntarios que tomaban raltegravir mostraron un mayor aumento promedio de células CD4 a la semana 156 (281 células/mm3 frente a 241 células/mm3).

Los pacientes que tomaron raltegravir fueron menos propensos que los que recibieron efavirenz a interrumpir su tratamiento debido a acontecimientos adversos (5% frente a 9%, de forma respectiva a la semana 156), siendo especialmente notable la reducción de los efectos secundarios de tipo neuropsiquiátrico. Las personas que recibieron raltegravir también presentaron unos cambios menores en los niveles de lípidos en sangre.

Por su parte, un estudio recogido en el ejemplar del 1 de abril de 2012 de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes evaluó la eficacia de un régimen triple consistente en raltegravir, tenofovir y emtricitabina como método de prevención de la “mañana siguiente” tras una exposición sexual de alto riesgo.

El estudio contó con 100 personas sin VIH que visitaron la clínica en las 72 horas siguientes a la posible exposición al virus, incluyendo la exposición por vía anal, vaginal, oral o de cualquier otra mucosa, al semen, las secreciones cervicovaginales o rectales de una pareja sexual de la que se sabía que tenía VIH o de una pareja de estado serológico desconocido.

La mayor parte de los participantes (83%) eran hombres que practicaban sexo con hombres. Casi la tercera parte afirmó que sabía que tenía sexo con una pareja seropositiva, un 57% declaró haber practicado sexo anal sin protección, siendo el sexo insertivo dos veces más habitual que el receptivo (42% frente al 21%).

De los 85 participantes de los que se dispuso de datos evaluables a los tres meses, ninguno se infectó por VIH. Se realizaron recuentos de comprimidos a los días 14 y 28. El 57% de las personas completó el régimen tal y como fue pautado, mientras que el 27% afirmó que tomó los fármacos de forma diaria, pero que en ocasiones se saltaban la segunda dosis de raltegravir del día (una posible desventaja frente al régimen profiláctico de una única toma diaria de efavirenz/tenofovir/emtricitabina).

Los efectos secundarios más comunes fueron náuseas o vómitos (27%), diarrea (21%), dolor de cabeza (15%), fatiga (14%), síntomas abdominales (como por ejemplo, dolor, gases o hinchazón; 16%) y dolores musculares o articulares (8%). En general, los acontecimientos adversos fueron de carácter leve y no obligaron a interrumpir la toma de fármacos. Las tasas de acontecimientos adversos fueron significativamente menores que las registradas de forma histórica por las personas que usan zidovudina/lamivudina (AZT/3TC) más un inhibidor de la proteasa potenciado con ritonavir como PPE.

En sus conclusiones, los autores indican que el empleo de raltegravir, tenofovir y emtricitabina puede resultar útil como régimen triple en la PPE, aunque señalan que el estudio carecía de la potencia estadística como para demostrar una posible eficacia en la prevención del VIH. No obstante, consideran muy prometedor el hecho de que no se registraran infecciones por VIH entre las personas en situación de alto riesgo que tomaron raltegravir, tenofovir y emtricitabina, unido al elevado grado de tolerabilidad de raltegravir.

Según el equipo de investigadores responsable del estudio, el uso de un inhibidor de la integrasa tiene mucho sentido en la prevención de la infección por VIH, ya que esta familia de antirretrovirales podría evitar que el virus se instalase en reservorios latentes de células susceptibles, actuando sobre una diana celular distinta a la de los inhibidores de la transcriptasa inversa utilizados con más frecuencia en la profilaxis postexposición.

Fuente: HIVandHepatitis.

Referencias: Merck. FDA Approves New Labeling for ISENTRESS (raltegravir) to Include 156-Week Data Demonstrating Long-Term Efficacy, Safety and Tolerability with ISENTRESS in Combination Therapy in Previously Untreated Adult Patients Infected with HIV-1. Press release. May 21, 2012.

Mayer KH, Mimiaga MJ, Gelman M, et al. Raltegravir, Tenofovir DF, and Emtricitabine for Postexposure Prophylaxis to Prevent the Sexual Transmission of HIV: Safety, Tolerability, and Adherence. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes April 1, 2012; 59 (4): 354-359.

Las células T modificadas con terapia génica podrían sobrevivir más de 10 años dentro del organismo

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La técnica, aunque segura, no permitió controlar la infección por VIH

Francesc Martínez – 11/06/2012

Un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania (EE UU) ha realizado una revisión de tres ensayos en los que se examinó el uso de la terapia génica para el tratamiento de la infección por VIH. Los resultados, publicados en Science Translational Medicine, muestran que, a pesar de que estas técnicas no permitieron prescindir de la terapia antirretroviral, las células modificadas persistieron hasta más de una década después de su administración, sin conllevar efectos adversos graves.

La terapia génica es una herramienta de tratamiento con un enorme potencial, que ha logrado, incluso, en un caso excepcional y poco reproducible por la peligrosidad de la técnica empleada como es el del paciente de Berlín (véase el artículo El Paciente de Berlín, de LO+POSITIVO 50), la curación de la infección por VIH.

La técnica evaluada por los autores del presente estudio, mucho más segura que la utilizada en el paciente de Berlín (que en una de las etapas había recibido una quimioterapia intensiva), consistía en la modificación genética de linfocitos T empleando para ello un vector retroviral. Dicha modificación permitía la expresión de un antígeno en la membrana celular del linfocito capaz de reconocer una proteína de la cubierta del VIH. Una vez modificadas, las células eran inyectadas en el torrente sanguíneo de los participantes con el objeto de que reconocieran y eliminaran las células infectadas por el VIH, ya que estas expresan proteínas de la cubierta del virus en su membrana celular.

Se evaluó esta técnica en tres estudios que incluyeron a personas con VIH entre los años 1998 y 2002. La Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés), organismo encargado de la aprobación y seguimiento de este tipo de ensayos, exigió a los investigadores un control estricto de la aparición de efectos adversos durante el estudio y en los 15 años posteriores a este, por sus potenciales efectos a largo plazo.

Los tres estudios llevan acumulados 500 persona-años de seguimiento y los autores señalan que la técnica se ha mostrado segura, sin ocasionar ningún efecto adverso grave.

Además, las muestras sanguíneas tomadas a lo largo de los años revelan la persistencia de las células modificadas genéticamente, detectables, todavía, diez años después de su infusión. De hecho, los modelos construidos a partir de los datos disponibles muestran que más de la mitad de las células T siguen vivas 16 años después de su administración, lo que supondría que un único tratamiento podría eliminar células infectadas durante décadas.

Los amplios datos de seguridad proporcionados por el presente estudio podrían ampliar la utilidad de la técnica a otras enfermedades de origen inmunitario tales como la artritis.

Sin embargo, la técnica no consiguió que las nuevas células fueran capaces de controlar la carga viral, por lo que serán necesarias importantes modificaciones a fin de lograr una terapia génica útil en el tratamiento contra la infección por VIH. Una posible estrategia con futuro, en la actualidad en investigación, es la terapia génica denominada de “dedo de zinc” (véase La Noticia del Día 28/03/2012), que mostró la capacidad de reducir la viremia e incrementar los niveles de CD4 sin necesidad de tomar terapia antirretroviral.

Fuente: HIVandHepatitis.

Referencia: Scholler J, Brady TL, Binder-Scholl G, et al.Decade-long safety and function of retroviral-modified chimeric antigen receptor T cells.Sci Transl Med. 2012 May 2; 4(132):132ra53.

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Acciones Urgentes de Prevención para Gonorrea: OMS

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Millones de personas con gonorrea pueden estar en riesgo de quedarse sin opciones de tratamiento a menos que se tomen medidas urgentes, alertó el pasado miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un comunicado.

6 Junio 2012 | Génova / WHO – OMS

Varios países, incluidos Australia, Francia, Japón, Noruega, Suecia y Reino Unido, están reportando casos de resistencia a antibióticos de cefalosporina, última opción de tratamiento contra la infección de transmisión sexual (ITS): gonorrea.

El organismo estimó que cada año 106 millones de personas adquieren esta ITS.

“La gonorrea se está convirtiendo en un importante problema de salud pública, ante la alta incidencia de infecciones acompañadas por la disminución de las opciones de tratamiento”, dijo el experto del Departamento de Salud Reproductiva e Investigación de la OMS, Manjula Lusti-Narasimhan.

“Los datos disponibles sólo muestran la punta del iceberg. Sin una vigilancia adecuada no vamos a saber el grado de resistencia a la gonorrea, y sin la investigación de nuevos agentes antimicrobianos pronto podría ser un tratamiento ineficaz para los pacientes”, advirtió.

Nueva guía

En una nueva guía publicada ayer, la OMS hace un llamado para ejercer una mayor vigilancia sobre el uso correcto de los antibióticos y más investigación en los regímenes de tratamiento alternativos para las infecciones gonocócicas.

El Plan de Acción Mundial para controlar la propagación y el impacto de la resistencia de la Neisseria gonorrea también exige una mayor supervisión y presentación de informes de cepas resistentes, así como una mejor prevención, diagnóstico y control de infecciones gonocócicas.

En los últimos tiempos la gonorrea ha desarrollado resistencia a muchos de los antibióticos comunes que se utilizan como tratamiento, incluidas penicilina, tetraciclina y quinolonas, subrayó la OMS.

“Estamos muy preocupados por los recientes informes sobre el fracaso del tratamiento a partir de la última opción de tratamiento eficaz —las cefalosporinas—, ya que no hay nuevos fármacos terapéuticos en desarrollo”, alertó Lusti-Narasimhan.

El experto consideró que de seguir propagándose este tipo de infecciones gonocócicas intratables, las implicaciones para la salud serían significativas.

La resistencia antimicrobiana es causada por el acceso sin restricciones a los antimicrobianos, el uso excesivo y la mala calidad de los antibióticos, así como mutaciones genéticas naturales dentro de los organismos patógenos.

Además, las cepas de gonorrea tienden a retener la resistencia genética a los antibióticos anteriores, incluso después de que su uso ha sido descontinuado.

Faltan datos

El alcance de esta resistencia en todo el mundo no se conoce debido a la falta de datos fiables para la gonorrea en muchos países y de investigación insuficiente.

la gonorrea no tratada puede causar problemas de salud en hombres, mujeres y recién nacidos, incluyendo infección de la uretra, cuello del útero y del recto.

Además puede provocar infertilidad en hombres y mujeres, un riesgo significativamente mayor de infección por VIH y su transmisión, embarazo ectópico, aborto espontáneo, partos prematuros y muertes fetales.

También puede causar infecciones graves en los ojos de los bebés nacidos de mujeres con gonorrea no tratada, que puede conducir a la ceguera.

La OMS recordó que la gonorrea puede prevenirse a través de relaciones más seguras con el uso del preservativo. La detección temprana y el tratamiento oportuno, son esenciales para controlar las infecciones de transmisión sexual.

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Un recuento de CD4 nadir moderadamente bajo podría incrementar de forma notable el riesgo cardiovascular.

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El efecto sería superior al de padecer diabetes o ser fumador

Francesc Martínez – 07/06/2012

Iniciar el tratamiento antirretroviral con recuentos de CD4 inferiores a 350 células/mm3 podría aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular a largo plazo. Estas son las conclusiones a las que ha llegado un estudio estadounidense publicado en la revista AIDS.

Las enfermedades cardiovasculares son una causa importante de morbimortalidad en personas con VIH. Aunque las causas exactas no se conocen con precisión, el efecto proinflamatorio del virus así como el de algunos antirretrovirales parecen los principales responsables.

Los autores del presente estudio ya habían investigado el impacto de los recuentos de CD4 nadir en personas con VIH bajo terapia antirretroviral y hallaron que los pacientes con menores recuentos nadir tenían una mayor probabilidad de experimentar un endurecimiento de las arterias (importante paso previo al desarrollo de problemas cardiovasculares).

A partir de ese estudio, los investigadores diseñaron un nuevo ensayo transversal para investigar el impacto de los recuentos de CD4 (tanto los nadir como los registrados en el momento de la inclusión en el ensayo) sobre la función endotelial vascular, muy implicada en el endurecimiento arterial y en el desarrollo de enfermedades de tipo cardiovascular.

El estudio incluyó a 74 hombres con VIH, bajo tratamiento antirretroviral y carga viral indetectable. La función endotelial fue medida monitorizando la dilatación mediada por flujo de la arteria braquial, una técnica que, en su día, ya mostró el impacto de la inflamación asociada al VIH sobre el riesgo de padecer aterosclerosis (véase Actualización en Tratamientos 09/03/2011).

De cada participante se obtuvo información relativa al perfil de riesgo cardiovascular, además de los recuentos de CD4 nadir y en el momento de inclusión en el estudio. La mediana de la edad era de 47 años y se observó una elevada prevalencia de factores de riesgo ya conocidos, como hipertensión arterial (el 28% de los participantes), niveles elevados de colesterol y triglicéridos (el 32%) y tabaquismo (el 14%). La mediana de la duración del tratamiento antirretroviral era de 7 años.

La mediana del recuento de CD4 nadir era de 314 células/mm3 y la del recuento en el momento de la inclusión, de 659 células/mm3.

En comparación con personas con recuentos nadir superiores a 350 células/mm3, aquellas con recuentos nadir inferiores a dicho umbral eran mayores (mediana de edad de 52 y 44 años, de forma respectiva; p= 0,001), llevaban más tiempo infectados (14 y 5 años, respectivamente; p <0,0001), tenían un menor recuento de CD4 al ser incluidas en el estudio (598 y 810 células/mm3, de forma respectiva; p <0,0001) y habían estado bajo terapia antirretroviral durante más tiempo (9 y 4 años, respectivamente; p= 0,007).

Un recuento de CD4 nadir bajo se asoció con una peor función endotelial vascular (p= 0,014).

Tras ajustar los resultados en función de factores de riesgo relacionados con problemas cardiovasculares, aquellos participantes con recuentos de CD4 nadir inferiores a 350 células/mm3 tenían unos valores de dilatación mediada por flujo un 1,22% inferiores a quienes tenían niveles de CD4 nadir justo por encima de este nivel (p= 0,02).

Esta reducción apreciada en los niveles de dilatación mediada por flujo representa, a juicio de los autores, un impacto negativo a nivel endotelial superior al derivado de la diabetes o el tabaquismo.

Sin embargo, esta relación no se observó al valorar los niveles de CD4 en el momento de inclusión en el estudio.

Los resultados del presente ensayo ponen de manifiesto la importancia del diagnóstico precoz de la infección por VIH, hecho que permitiría evitar que los recuentos de CD4 disminuyeran por debajo de valores en los que se incrementara tanto el riesgo de sufrir enfermedades definidoras de sida como el riesgo de experimentar problemas de tipo cardiovascular.

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Fuente: Aidsmap.

Referencia: Ho JE, et al. The association of CD4+ T-cell counts and cardiovascular risk in treated HIV disease. AIDS 2012; 26: 1.115-1.120 (click here for the free abstract).

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